«No tienes suficiente hueso para un implante» es una frase que muchos pacientes escuchan y entienden como una negativa. Casi nunca lo es.
Por qué se pierde el hueso
El hueso que rodea a un diente se mantiene porque recibe estímulo cada vez que masticas. Cuando el diente se pierde, ese estímulo desaparece y el hueso de la zona empieza a reabsorberse.
El proceso es más rápido en los primeros meses y continúa con los años. Por eso, mientras más tiempo pase entre la pérdida del diente y su reemplazo, menos hueso queda disponible.
También se pierde hueso por enfermedad periodontal avanzada, por infecciones o tras un traumatismo.
Qué es un injerto óseo
Es un procedimiento que aporta material en la zona donde falta hueso, para que el organismo forme hueso nuevo en ese sitio. Ese hueso nuevo es el que va a soportar el implante.
Cómo se organiza el tratamiento
Según el caso, el injerto puede hacerse antes de colocar el implante o en el mismo tiempo quirúrgico. Esa decisión depende de cuánto hueso falta y en qué zona.
Cuando se hace antes, hay que esperar a que el hueso se forme y madure antes de colocar el implante. Es tiempo adicional, pero es lo que da la base firme que el implante necesita.




